INDIANÁPOLIS — El Arzobispo de Indianápolis, Mons. Charles Thompson, emitió un decreto que otorga una dispensa de la obligación de asistir a la Misa dominical y de precepto a los fieles católicos que teman ser detenidos o deportados en el marco de los operativos de control migratorio. Con esta medida, Indianápolis se convierte en la séptima circunscripción eclesiástica en adoptar un decreto de este tipo en Estados Unidos.
La disposición se aplica a todos los feligreses —sin importar si cuentan o no con documentación legal en regla— que sientan un temor fundado de sufrir arrestos o la separación de sus familias al desplazarse hacia los templos.
Hasta la fecha, son siete las jurisdicciones eclesiásticas que han promulgado normativas de este carácter para proteger y respaldar pastoralmente a la población inmigrante:
- Arquidiócesis de Indianápolis
- Arquidiócesis de Nueva Orleans
- Diócesis de Columbus
- Diócesis de Baton Rouge
- Diócesis de Charlotte
- Diócesis de San Bernardino
- Diócesis de Nashville
Otras jurisdicciones, como la Arquidiócesis de Milwaukee, han manifestado disposición a adoptar decretos parecidos si la situación local lo amerita, mientras que diócesis fronterizas como El Paso, Brownsville y Tucson han optado por pronunciamientos públicos de condena ante las detenciones masivas.
Sustento y base canónica
La dispensa pastoral se apoya formalmente en el canon 1245 del Código de Derecho Canónico, el cual otorga la facultad al obispo diocesano —o en su caso a los párrocos— para conceder dispensas de las obligaciones de días festivos y de precepto «por una causa justa»:
Este mismo recurso del derecho canónico fue implementado de manera masiva por los obispos de todo el mundo durante la emergencia sanitaria por la pandemia de COVID-19 en 2020.
La jerarquía eclesiástica considera que la amenaza real o percibida de arresto y la consiguiente ruptura del núcleo familiar constituyen un motivo proporcionado para relevar temporalmente del mandato dominical.
Recomendaciones de la Iglesia
Para los feligreses que decidan acogerse a la dispensa, los obispos y líderes pastorales han señalado las siguientes pautas espirituales y prácticas:
- Manutención del día del Señor: Fomentar la oración individual o familiar en el hogar, el rezo del Santo Rosario y la lectura de las lecturas bíblicas correspondientes al domingo.
- Misas por transmisión: Seguir la celebración eucarística a través de televisión, radio o plataformas en línea.
- Atención de los sacerdotes: Se ha instruido a los párrocos a velar por el cuidado espiritual domiciliario de quienes permanezcan en sus viviendas, garantizando en la medida de lo posible el acceso a la Confesión, la Unción de los Enfermos y la Sagrada Comunión.
El Salvador enfrenta la inminente conclusión del TPS
Por otra parte, y tras más de dos décadas de protección continua, la situación legal de cerca de 170.000 ciudadanos salvadoreños radicados en Estados Unidos entró en un punto crítico desde el 9 de septiembre del presente año.
El Servicio de Ciudadanía e Inmigración de los Estados Unidos (USCIS) ratificó que la vigencia del Estatus de Protección Temporal (TPS) para El Salvador concluyó formalmente, aunque ha dado un periodo indefinido para que los connacionales continúen trabajando sin temor a ser deportados.
Frente a las alertas de la USCIS, el Gobierno de El Salvador y sus voceros diplomáticos han centrado sus esfuerzos en dar orientación consular y acompañamiento a la diáspora.
La Cancillería salvadoreña y su red consular han exhortado a la comunidad a buscar alternativas legales individuales de ajuste de estatus (como la residencia por petición familiar o empleo) antes de que la protección caduque.
Si bien el Ejecutivo ha optado por mantener canales de diálogo con Washington, organizaciones de derechos de los inmigrantes sostienen que los recursos judiciales que han frenado anteriores cancelaciones masivas del TPS se hallan prácticamente agotados en las cortes norteamericanas.




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