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Líder de 400 Mawozo asegura que los técnicos salvadoreños desaparecidos en Haití estarían muertos

En entrevista a AP, el líder de la pandilla 400 Mawozo afirmó que los cuatro técnicos salvadoreños desaparecidos habrían muerto. La declaración choca con la esperanza del gobierno y aviva la tensión, mientras las fuerzas de El Salvador intensifican su ofensiva terrestre en Haití.

La crisis de seguridad en Haití ha dado un giro sumamente trágico y tenso. En medio de la creciente ofensiva militar internacional, Wilson Joseph, alias Lanmò Sanjou —cabecilla de la temida pandilla 400 Mawozo y por quien Estados Unidos ofrece una recompensa de un millón de dólares— rompió el silencio en una entrevista exclusiva con la agencia The Associated Press.

El líder criminal afirmó sin aportar pruebas que los cuatro técnicos de aviación de El Salvador desaparecidos el pasado 18 de octubre ya habrían muerto en territorio controlado por una facción rival. Esta declaración frontal contradice de golpe las versiones oficiales de San Salvador, donde se mantiene la esperanza de localizarlos con vida.

El detonante y la respuesta: despliegue y ofensiva terrestre

La desaparición de los cuatro ciudadanos salvadoreños —integrantes del contingente especializado enviado al país caribeño— encendió todas las alarmas en el gobierno del presidente Nayib Bukele. Como respuesta directa a esta agresión, El Salvador robusteció su presencia hasta alcanzar los 2.000 efectivos desplegados en Puerto Príncipe.

Este despliegue derivó en la primera ofensiva terrestre a gran escala de la fuerza multinacional y la policía local en sectores clave como Santo y Croix-des-Missions, en la llanura de Cul-de-Sac.

Utilizando una decena de vehículos blindados y armamento de alta potencia, las fuerzas combinadas asaltaron los bastiones criminales con el objetivo de desarticular las redes de secuestro y rescatar a los suyos.

Los enfrentamientos armados de los últimos días han dejado un saldo preliminar de al menos una decena de presuntos pandilleros abatidos, intensificando el cerco sobre los grupos armados que durante años operaron con total impunidad.

La contradicción del cabecilla y el juego de la «bandera blanca»

Mientras las tropas avanzan sobre el terreno demoliendo los puntos de control de las bandas, Lanmò Sanjou intentó jugar una carta desesperada en el ámbito diplomático. A través de una misiva de dos páginas enviada el 1 de noviembre al secretario general de la ONU, António Guterres, el criminal suplicó la intervención de una delegación internacional para mediar un diálogo.

En su comunicación, el líder de 400 Mawozo alegó que había «izado oficialmente la bandera blanca» desde el pasado mes de agosto y argumentó temer una masacre ante la llegada masiva del contingente salvadoreño.

No obstante, Naciones Unidas confirmó la recepción del documento, pero se apresuró a desmarcarse de cualquier intento de validación política, recordando que esto no otorga legitimidad alguna al cabecilla. Paralelamente, en su entrevista con la prensa internacional, Joseph intentó deslindarse de los ataques contra civiles y acusó a políticos haitianos de haber armado históricamente a las estructuras criminales para luego utilizarlas como chivos expiatorios.

Un escenario al límite

La afirmación de que los técnicos salvadoreños habrían sido asesinados —atribuyendo el hecho al territorio de la pandilla Chen Mechan— añade un elemento de máxima turbulencia emocional y geopolítica.

Lejos de frenar las acciones con su llamado de auxilio a la ONU, el cabecilla de 400 Mawozo enfrenta ahora una cacería implacable en el terreno. Con un contingente extranjero decidido a cobrar factura por la vida de sus soldados y una población civil atrapada en medio del fuego cruzado, Haití se adentra en el capítulo más violento y definitivo de su historia reciente contra el poder de las pandillas.