Cada 22 de septiembre, la Iglesia Católica celebra la memoria litúrgica de San Mauricio y sus compañeros mártires de la Legión Tebana, una festividad que evoca el heroísmo, la firmeza de convicciones y el testimonio inquebrantable de la fe cristiana.
Hacia el año 287, durante las persecuciones del imperio romano bajo el mandato del emperador Maximiano, San Mauricio destacaba como el comandante de la Legión Tebana, un batallón integrado en su totalidad por soldados cristianos procedentes de Egipto.
Antes de entrar en batalla contra los galos rebeldes, el emperador ordenó realizar sacrificios a los dioses paganos y perseguir a los cristianos locales. Ante esta orden, Mauricio y sus compañeros se negaron rotundamente a renegar de sus principios religiosos. Su célebre respuesta al emperador resonó a través de los siglos: «Somos soldados tuyos, pero también siervos de Dios». Esta valiente decisión derivó en el martirio de toda la legión en Agaunum (actual San Mauricio, Suiza), convirtiéndolos en símbolos universales de la defensa de la libertad de conciencia y la devoción divina.
La devoción a San Mauricio en El Salvador
En El Salvador, la figura de San Mauricio cuenta con un arraigo especial en diversas comunidades y familias que llevan su nombre o lo tienen por patrono. Entre las zonas de referencia destaca la Colonia San Mauricio, ubicada en la ciudad de Santa Ana, un sector caracterizado por el espíritu trabajador de sus habitantes y la fe transmitida de generación en generación.
Además de Santa Ana, diversas localidades a lo largo del territorio nacional recuerdan esta fecha con rezos, encuentros comunitarios y expresiones de veneración populares que mantienen viva la tradición de este santo mártir.
Una felicitación al pbro. Mauricio Merino
En el marco de esta importante festividad litúrgica, extendemos un cordial y fraternal saludo de felicitación al Pbro. Mauricio Merino, distinguido fundador de la Fundación Juvenil Filia (Fundaflia) y director general de cnff.news.
Agradecemos profundamente su constante labor pastoral, su entrega a las familias salvadoreñas y su valioso liderazgo en la difusión de valores de fe y esperanza a través de los medios de comunicación. ¡Que San Mauricio interceda siempre por su vida y su misión sacerdotal!




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