La Diócesis de Chalatenango, a través de la Pastoral Juvenil Vocacional, anunció la celebración de su 7a Convivencia Vocacional, un espacio de encuentro y reflexión dirigido a los jóvenes que sienten una inquietud espiritual y buscan discernir su camino en la vida religiosa.
El evento se llevará a cabo este sábado 17 de octubre de 2026 a partir de las 8:00 a.m. en la Parroquia Inmaculada Concepción, ubicada en el municipio de Concepción Quezaltepeque.
La convocatoria está abierta a todos aquellos jóvenes que en algún momento se han preguntado sobre el plan de Dios para sus vidas, bajo el lema motivacional: «La vocación, más que una elección nuestra, es respuesta a un llamado gratuito del Señor».
Las autoridades eclesiásticas han habilitado los números telefónicos 6058-0910 y 6305-6662 para brindar mayor información sobre los detalles logísticos y el proceso de inscripción.

El llamado sacerdotal
A lo largo de las Sagradas Escrituras, el llamado al sacerdocio y al servicio pastoral no se presenta como una carrera profesional o una ambición humana, sino como una iniciativa que parte enteramente de Dios. En el contexto bíblico, este proceso se caracteriza por tres dimensiones fundamentales:
- La iniciativa divina: En el Antiguo Testamento y los Evangelios, es Dios quien toma la iniciativa de llamar a la persona por su nombre, muchas veces en momentos cotidianos de la vida. Un claro ejemplo se encuentra en el Evangelio de Marcos (3, 13), cuando Jesús «subió al monte y llamó a los que Él quiso; y se vinieron a Él». Del mismo modo, en el relato del profeta Samuel (1 Samuel 3), es Dios quien lo llama repetidamente mientras duerme, requiriendo la guía del sacerdote Elí para comprender que se trataba de un llamado divino.
- La superación de las limitaciones personales: Quienes son llamados en la Biblia suelen experimentar un profundo sentimiento de insuficiencia o juventud, como ocurrió con el profeta Jeremías («¡Ah, Señor, mi Dios! ¡Mira que no sé hablar, porque soy un muchacho!», Jeremías 1, 6) o con el mismo Moisés. Sin embargo, la respuesta divina asegura siempre su compañía y fortaleza («No temas… porque yo estoy contigo para librarte»).
- La respuesta libre y generosa: El llamado de Dios respeta la libertad humana. Personas como el profeta Isaías responden con total disposición tras ser purificados espiritualmente: «Aquí estoy, mándame a mí» (Isaías 6, 8). En el Nuevo Testamento, los apóstoles dejan sus redes de manera inmediata al escuchar la invitación de Jesús de convertirse en «pescadores de hombres», marcando el inicio de una entrega total al servicio del Reino.
Con iniciativas como esta convivencia en Chalatenango, la Iglesia busca ofrecer un espacio de silencio, oración y guía espiritual para que las nuevas generaciones puedan escuchar ese eco en su realidad actual y discernir con libertad su vocación.



Deja una respuesta