Las capitales de El Salvador y Nicaragua registran el desempeño más bajo de Centroamérica en la edición 2026 del Global Cities Index, un exhaustivo informe elaborado por la firma de consultoría internacional Oxford Economics que analiza a las 1,000 áreas urbanas más importantes del planeta.
De acuerdo con el estudio, San Salvador y Managua, quedaron relegadas al fondo del tablero regional debido a serias deficiencias en sus pilares económicos, ambientales y de gobernanza institucional, entre otros.
El ranking mundial ubica a San Salvador en el puesto 600 y a Managua en el lugar 635, situándolas muy por detrás de sus pares de la subregión. La brecha es considerable al comparar sus resultados con Ciudad de Panamá, que encabeza la tabla centroamericana en la casilla 280 global, y San José (Costa Rica), que ocupa el lugar 297. Ambas urbes son las únicas de la franja territorial que lograron posicionarse dentro del top 300 mundial, mientras que Tegucigalpa (puesto 531) y Ciudad de Guatemala (puesto 536) completan el tramo intermedio de la lista.
El reporte metodológico de Oxford Economics contempla 27 indicadores ponderados en cinco categorías fundamentales: Economía (30 %), Capital Humano (25 %), Calidad de Vida (25 %), Medio Ambiente (10 %) y Gobernanza (10 %).
Es precisamente en el pilar económico —asociado al tamaño del Producto Interno Bruto (PIB) y su ritmo de crecimiento— donde la capital salvadoreña encuentra su indicador menos desfavorable con el puesto 417. Sin embargo, sus notas caen drásticamente en Medio Ambiente (560), Gobernanza (640), Capital Humano (645) y Calidad de Vida (759), reflejando importantes vulnerabilidades en infraestructura social y sostenibilidad.
Por su parte, Managua experimenta el rezago más pronunciado en términos institucionales y de desarrollo del mercado. La capital nicaragüense descendió hasta el puesto 717 en el eje de Economía y obtuvo un crítico lugar 890 en Gobernanza, posicionándose como una de las áreas urbanas peor evaluadas de todo el continente en materia de estabilidad jurídica, libertades y solidez institucional. A pesar de lograr una posición más favorable en Capital Humano (310) y Medio Ambiente (412), el precario desempeño económico frena de manera determinante su competitividad global.
Analistas económicos destacan que la metodología de este índice toma como referencia las «áreas urbanas funcionales», considerando no solo los límites municipales administrativos, sino también la dinámica de sus zonas perimetrales de influencia económica y mercados laborales. Bajo este enfoque integral, la baja puntuación de San Salvador y Managua visibiliza los retos estructurales persistentemente no resueltos, tales como los bajos niveles de ingreso real por habitante, la vulnerabilidad climática y la fragilidad institucional.
Para revertir esta tendencia y acortar distancias frente a polos de atracción de inversiones como Panamá y San José, los expertos señalan que ambas metrópolis deberán implementar políticas públicas de largo plazo enfocadas en la transición energética, la retención de talento capacitado y la modernización institucional.



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