En el marco de la festividad de Nuestra Señora de la Merced, patrona de los prisioneros y de las personas privadas de la libertad, la Iglesia Católica en México convocó a una jornada especial de oración a través de una Hora Santa dedicada a interceder por los presos, sus familias y el personal que labora en la pastoral penitenciaria y en la reinserción social.
El Arzobispo de Monterrey y presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), Mons. Rogelio Cabrera López, instó a la comunidad parroquial y al clero a unirse en esta jornada de fe para recordar que la justicia también debe estar guiada por la misericordia, la reconciliación y la dignidad intrínseca de cada persona.
La devoción a la Virgen de la Merced (o de las Mercedes) tiene profundas raíces históricas que se remontan al siglo XIII en Barcelona, España, con la fundación de la Orden de la Merced por San Pedro Nolasco, con el apoyo de San Raimundo de Peñafort y el rey Jaime I de Aragón.
En sus orígenes, la advocación nació con una misión específica: la redención de los cristianos que habían sido capturados y hechos prisioneros o cautivos. Los religiosos mercedarios no solo ofrecían oraciones y recursos económicos para rescatar a los cautivos, sino que realizaban un cuarto voto en el que se comprometían a quedarse en lugar de un prisionero si fuera necesario para lograr su liberación.
Con el paso de los siglos, el significado de la «cautividad» y la «liberación» se extendió en la doctrina de la Iglesia. Hoy en día, la Virgen de la Merced es venerada como Patrona de las cárceles y los prisioneros. A ella se le encomienda la protección de quienes sufren la privación de la libertad física, pidiendo por su conversión, consuelo espiritual y una justa reinserción a la sociedad.
También es símbolo de liberación de las cadenas espirituales y humanas: Su devoción nos invita a reflexionar sobre todas las formas de cautiverio moderno, como las adicciones, la opresión y la desesperanza, recordando el compromiso cristiano de promover la misericordia y el acompañamiento fraterno a los más marginados.



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