En medio de las tensiones geopolíticas y los crecientes conflictos globales, la postura oficial de la Iglesia y las reflexiones morales sobre la paz vuelven a poner sobre la mesa un principio categórico: “La guerra nunca puede librarse en nombre de Dios”.
El Papa León XIV denunció todas las guerras religiosas en un video mensaje publicado este martes, con motivo del 40 aniversario del Encuentro Internacional por la Paz celebrado en Asís, Italia.
“No existe ninguna guerra santa ¡Sólo la paz es santa!”, exclamó el Papa León en su mensaje. “¡La guerra nunca puede librarse en nombre de Dios!”, subrayó.
Esta afirmación de Su Santidad, resume el rechazo absoluto de las autoridades eclesiásticas a utilizar la fe como coartada o legitimación moral para enfrentar al enemigo por la vía de las armas.
Desde la perspectiva doctrinal, la religión y el fervor espiritual deben ser catalizadores de entendimiento y reconciliación, jamás instrumentos bélicos que sacralicen la destrucción humana o el derramamiento de sangre.
El Pontífice, que tenía previsto viajar a Asís para el encuentro, canceló su viaje por recomendación de sus médicos, ya que continúa recuperándose de una cirugía de pulmón a la que fue sometido el 13 de octubre. El Vaticano anunció la cancelación el 23 de octubre, añadiendo que enviaría un mensaje para el evento.
El caso de Haití
Este principio ético y doctrinal expuesto por el pontífice, entra en una marcada colisión con los discursos políticos recientes en América Latina. Un ejemplo de ello se observa en las posturas asumidas por el presidente de El Salvador, Nayib Bukele, frente a la aguda crisis de seguridad que atraviesa Haití.
A raíz del despliegue de operativos y fuerzas de seguridad tras la emboscada a militares salvadoreños en territorio haitiano, el mandatario salvadoreño calificó públicamente a las pandillas locales de “satánicas” y aseguró que las fuerzas bajo su mando cuentan con el favor divino.
Al encomendar explícitamente la misión a Dios y afirmar que «el Creador del Universo está con nosotros» para justificar una ofensiva frontal contra los grupos criminales, se plantea un choque directo con la visión de que lo divino no puede invocarse para librar guerras, evidenciando la tensión permanente entre la retórica del poder político y los preceptos de la paz religiosa.
Desde su elección en 2025, el Papa ha rechazado con frecuencia toda forma de violencia de inspiración religiosa. Durante su homilía en la Misa del Domingo de Ramos de ese año, afirmó que Dios “no escucha las oraciones de quienes hacen la guerra”.
Un llamado para poner fin a las “guerras santas”
León XIV destacó la tendencia de las naciones a recurrir a los conflictos armados. Describió esta tendencia como una traición a la memoria de quienes perdieron la vida en las guerras del siglo pasado.
“Como se lee en el Catecismo de la Iglesia Católica”, indicó León XIV, “’la acumulación de armas es para muchos como una manera paradójica de apartar de la guerra a posibles adversarios. Ven en ella el más eficaz de los medios, para asegurar la paz entre las naciones’”, traicionando “así la memoria del siglo XX y la inútil matanza de millones de vidas humanas”.



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