La Federación Mundial de Sindicatos (FSM) se pronunció en firme rechazo a la propuesta de implementar jornadas laborales de hasta 11 horas diarias en El Salvador, en el marco de la reforma al Código de Trabajo que evalúa el Gobierno central.
La organización internacional, que representa a más de 105 millones de trabajadores a nivel global, advirtió que la medida atenta contra la salud física y mental de la fuerza laboral, vulnera la Constitución salvadoreña y contradice los convenios fijados por la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
La iniciativa impulsada desde el Ministerio de Trabajo y en discusión dentro del Consejo Superior del Trabajo plantea redistribuir las 44 horas de trabajo semanal vigentes en el país. Bajo este esquema opcional, denominado «4×3», los empleados cumplirían un horario de 11 horas diarias durante cuatro días consecutivos a cambio de tres días continuos de descanso remunerado.
Según las autoridades, la medida busca flexibilizar el mercado laboral, fomentar la productividad e incentivar la generación de empleo adaptado a sectores modernos e industrias de servicios. Sin embargo, el rechazo de las organizaciones sindicales locales e internacionales ha sido contundente.
Representantes de los trabajadores salvadoreños sostienen que concentrar la carga semanal en jornadas tan extenuantes acarreará graves consecuencias en la calidad de vida. Señalan con preocupación el impacto sobre las mujeres con roles de cuidado en el hogar y sobre miles de empleados que ya destinan entre dos y tres horas diarias en desplazarse por el congestionado transporte público. Asimismo, advierten sobre el riesgo de un incremento en la tasa de accidentes laborales por fatiga y el agotamiento psicológico prolongado.
Por su parte, la FSM respaldó de manera directa la contrapropuesta formulada por la clase trabajadora salvadoreña: reducir de forma efectiva la semana laboral a un máximo de 36 horas distribuidas en cinco días, garantizando dos días de descanso semanal y preservando de manera íntegra los salarios actuales.
Lo que dice la empresa privada salvadoreña
En el extremo opuesto del debate se ubica la empresa privada, cuya representación apoya la flexibilización de los horarios. Voceros del sector empleador sostienen que este esquema otorgaría dinamismo a la economía, permitiría a las empresas coordinar turnos de manera más eficiente y brindaría a los trabajadores períodos de descanso consecutivo más largos para el esparcimiento o la formación personal. Además, argumentan que la adhesión al horario extendido debería acordarse de forma consensuada entre empleadores y trabajadores.
Actualmente, el artículo 38 de la Constitución salvadoreña establece que la jornada ordinaria diurna no puede sobrepasar las ocho horas diarias. De avanzar con la propuesta de 11 horas, el Gobierno deberá promover reformas legales e incluso constitucionales, un escenario que mantiene en tensión la relación entre las gremiales de trabajadores, el empresariado y el Ministerio de Trabajo.



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