GUATEMALA — La Iglesia católica guatemalteca ha solicitado «prudencia y mesura» a la comunidad de creyentes tras el reporte de un presunto fenómeno extraordinario con una forma sagrada en el departamento de Santa Rosa.
La Diócesis de Santa Rosa de Lima y las autoridades de la Catedral Niño Dios, ubicada en el municipio de Cuilapa, confirmaron la apertura de un proceso formal de investigación y discernimiento científico-teológico para determinar el origen de unas anomalías observadas en una hostia consagrada.
El suceso se originó luego de una celebración litúrgica en la que el celebrante aplicó el protocolo eclesiástico ante una profanación o rechazo. Consta que un hombre recibió la hostia consagrada durante una misa y la sacó de su boca con las manos, con fines no esclarecidos. Al notar esta situación, el sacerdote le quitó la hostia al hombre y continuó con el protocolo ante la profanación.
Siguiendo la normativa de la liturgia romana, la forma consagrada fue depositada en un recipiente con agua dulce dentro de la capilla parroquial a la espera de su disolución natural. Sin embargo, días después, un colaborador del templo constató que la hostia permanecía intacta sin disolverse y que, además, comenzaban a percibirse manchas de una tonalidad rojiza similar a la sangre en su superficie.
Tras ser verificado presencialmente el hallazgo por el párroco, sacerdotes, un diácono y varios laicos de la comunidad, el caso fue remitido oficialmente al obispo diocesano, Monseñor José Cayetano Parra Novo. La diócesis ha dispuesto que la especie sacramental permanezca resguardada en un lugar seguro y fuera de la exposición pública, al tiempo que se establece una comisión encargada de los análisis de laboratorio e inspecciones requeridas.
A través de un comunicado eclesiástico, las autoridades recordaron que no es posible catalogar el hecho como un «milagro» hasta no concluir minuciosamente cada etapa investigativa. Las autoridades religiosas instaron a los devotos a mantener la calma, evitar la especulación irresponsable y centrar la fe en el misterio ordinario de la misa.



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