CNFF.NEWS

LA VERDAD SE DEFIENDE SOLA

Banner Santuario
parolin

Iglesia advierte sobre los totalitarismos: «(aún) persiste la tentación humana de ‘ser Dios’»

El cardenal Pietro Parolin advirtió que, aunque los regímenes totalitarios del siglo XX han sido derrotados, persiste la tentación humana de «ser Dios». Durante la conferencia en la Pontificia Universidad Gregoriana, repasó la postura histórica de la Santa Sede —desde Pío XI hasta Juan Pablo II— frente a estas tiranías.

CIUDAD DEL VATICANO — Durante la inauguración, esta mañana, del congreso científico internacional «La Santa Sede y los sistemas totalitarios en el siglo XX: Nuevas perspectivas y líneas de investigación», celebrado en la Pontificia Universidad Gregoriana, el cardenal secretario de Estado, Pietro Parolin, ofreció un profundo análisis sobre la postura histórica de la Iglesia frente a las tiranías y advirtió que, aunque los grandes totalitarismos del pasado han caído, la esencia de este fenómeno sigue latente en la actualidad.

El evento, organizado conjuntamente por la Gregoriana y el Comité Pontificio de Ciencias Históricas, reúne a expertos para examinar el rol del Vaticano desde el pontificado de Pío XI hasta San Juan Pablo II.

La persistencia de la tentación totalitaria

En su discurso inaugural, el cardenal Parolin subrayó que, si bien regímenes históricos como el nacionalsocialismo, el fascismo y el comunismo pertenecen al pasado, el fenómeno en sí no ha desaparecido. Según el purpurado, este surge de la constante tentación humana de querer «ser como Dios», buscando controlar el pensamiento y el estilo de vida de la humanidad e imponiendo convicciones ideológicas exclusivas.

En esta línea, evocó la encíclica Magnifica humanitas del Papa León XIV, recordando que la democracia y la libertad no se sostienen únicamente mediante normas o procedimientos formales, sino que exigen fidelidad a la verdad, respeto a los hechos y una orientación real hacia el bien común.

Un repaso histórico: De la «concertación» a la Ostpolitik

El secretario de Estado recorrió las distintas etapas de la diplomacia vaticana ante el acoso de las ideologías del siglo XX, destacando los siguientes puntos clave:

  • Ideologías como «religiones políticas»: Parolin señaló que regímenes basados en el laicismo excluyeron a Dios del centro de la historia para sustituirlo por el hombre, elevando la clase social, la raza o el Estado a la categoría de altar. Esto desató persecuciones frontales contra el cristianismo.
  • La vía de Pío XI y Pío XII: Ante el avance totalitario, Pío XI intentó inicialmente la vía de la concertación (como los Pactos de Letrán o el Concordato con Alemania), para después condenar firmemente las desviaciones del nacionalsocialismo, el comunismo y el liberal-socialismo radical a través de sus encíclicas de 1937. Posteriormente, Pío XII impulsó una diplomacia caritativa a gran escala durante la Segunda Guerra Mundial y trazó una visión para la posguerra basada en la dignidad humana y los derechos naturales.
  • El diálogo de la Ostpolitik (Juan XXIII y Pablo VI): En el complejo escenario de la Guerra Fría, la Santa Sede apostó por el diálogo diplomático —impulsado por figuras como el cardenal Agostino Casaroli—. El objetivo primordial era asegurar espacios vitales de supervivencia para la «Iglesia del Silencio» perseguida en Europa del Este, optando en ocasiones por evitar protestas estridentes para prevenir males mayores a los fieles.
  • San Juan Pablo II y la movilización de conciencias: El Papa polaco combinó la continuidad diplomática con una apuesta firme por la movilización de las conciencias cristianas y la recuperación de la identidad cultural y espiritual del continente europeo, buscando no solo la caída del bloque soviético, sino una recristianización profunda.

Advertencia frente al presente

El congreso, estructurado para debatir las nuevas líneas historiográficas en torno a los archivos vaticanos, concluye dejando un mensaje de vigencia institucional: la Iglesia reitera su rechazo frontal a cualquier forma de poder que pretenda disolver la dignidad de la persona humana dentro de colectivos ideológicos u omnicomprensivos.