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vehículo quemado

Hallan calcinado vehículo que transportaba a soldados salvadoreños desaparecidos en Haití

Tras el hallazgo del auto calcinado de cuatro técnicos salvadoreños desaparecidos en Haití, continúa la incertidumbre sobre su paradero. El operativo involucra a la Policía haitiana, fuerzas respaldadas por la ONU y más de 2.000 soldados salvadoreños, en medio de fuertes cuestionamientos internacionales y crecientes fisuras dentro de las pandillas haitianas.

PUERTO PRÍNCIPE — La Policía Nacional de Haití informó ayer martes 3 de noviembre sobre el hallazgo de los restos calcinados del vehículo en el que se trasladaban cuatro técnicos en aviación de origen salvadoreño, quienes fueron reportados como desaparecidos tras ser emboscados hace más de dos semanas por grupos armados en una zona bajo el control de pandillas.

Pese a un operativo conjunto de gran escala, las autoridades aún no tienen rastro del paradero de los hombres.

El descubrimiento del automóvil destruido se produjo en las inmediaciones de la capital haitiana, específicamente en el vecindario de Santo, dentro de la comunidad de Croix-des-Bouquets. Esta demarcación territorial ha permanecido históricamente dominada por facciones delictivas violentas.

Según el reporte oficial de las fuerzas de seguridad, el operativo de incursión y rastreo se ejecutó sin que los agentes de la Policía Nacional de Haití, en conjunto con la fuerza de supresión de pandillas respaldada por las Naciones Unidas y tropas militares salvadoreñas, encontraran resistencia armada en el punto exacto del hallazgo.

Las autoridades difundieron imágenes del vehículo completamente consumido por el fuego como evidencia de las pericias realizadas.

La desaparición de los ciudadanos salvadoreños —quienes se encontraban cumpliendo labores técnicas— desató una crisis diplomática y de seguridad a mediados del mes de octubre.

El ataque inicial provocó la reacción inmediata del gobierno de El Salvador, encabezado por el presidente Nayib Bukele, quien ordenó el despliegue de un contingente superior a los 2.000 soldados hacia territorio haitiano con el objetivo primordial de rastrear, rescatar a los connacionales y combatir de forma directa a las estructuras delictivas responsables de la inestabilidad en la nación caribeña.

Este despliegue militar extranjero ha generado fricciones y debate en el escenario geopolítico internacional. Por un lado, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha señalado públicamente que las tropas enviadas por El Salvador operan al margen del marco oficial de la misión multinacional de pacificación, recordando la exigencia de que cualquier fuerza en el terreno debe apegarse estrictamente al derecho internacional.

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Por otro lado, el primer ministro interino de Haití, Alix Didier Fils-Aimé, ha sostenido que las operaciones de los cuerpos extranjeros responden de manera subordinada al mando de las instituciones haitianas y no pretenden suplantar la soberanía del Estado. No obstante, la postura de la administración salvadoreña respecto a la cadena de mando operativa ha mantenido matices de reserva.

El mensaje de Bukele al pueblo haitiano y la respuesta de las pandillas

En medio de las tensiones, el presidente Bukele emitió un mensaje a través de sus canales oficiales en redes sociales, donde invocó la memoria histórica del líder independentista haitiano Jean-Jacques Dessalines y advirtió que los remanentes de la traición y el contubernio con el crimen organizado continúan infiltrados en las estructuras locales.

El mandatario reiteró la disposición de su administración para cooperar en la erradicación de las pandillas, aclarando que su país no representa un enemigo para la población civil haitiana, sino un aliado frente al sufrimiento generalizado.

Paralelamente, la presión sobre el terreno ha comenzado a generar fisuras en los liderazgos criminales. Wilson Joseph, conocido en el hampa local bajo el alias de «Lanmò Sanjou» y principal cabecilla de la peligrosa pandilla «400 Mawozo», se comunicó recientemente con organismos internacionales para solicitar la apertura de un canal de diálogo y el envío de una delegación mediadora de la ONU, manifestando supuesta preocupación por el escalamiento de bajas civiles ante la ofensiva coordinada.

Las operaciones de búsqueda y patrullaje conjunto continúan desplegándose en distintos puntos estratégicos del área metropolitana de Puerto Príncipe, mientras los familiares de los técnicos desaparecidos y los gobiernos involucrados aguardan por respuestas definitivas sobre la suerte de los salvadoreños en medio del complejo conflicto haitiano.