En un paso decisivo hacia el fortalecimiento de la integración regional y la apertura de nuevos mercados en América Latina, El Salvador y Bolivia oficializaron la entrada en vigencia de un amplio Acuerdo de Alcance Parcial.
Este instrumento bilateral establece un marco de preferencias arancelarias mutuas que beneficia directamente a más de 500 productos de ambas naciones, consolidando un puente comercial estratégico entre Centroamérica y Sudamérica.
Preferencias arancelarias y dinamización económica
El tratado contempla rebajas y exenciones arancelarias para un total de 250 bienes de origen boliviano y 259 productos salvadoreños. Esta medida busca dinamizar las exportaciones de sectores clave, diversificar el intercambio comercial y fomentar la competitividad de las pequeñas y medianas empresas de ambos países.
Entre la oferta exportable de El Salvador que gozará de un trato preferencial en el mercado boliviano se encuentran productos agrícolas, conservas y manufacturas alimenticias. Así también, productos del sector farmacéutico como medicamentos de uso humano y veterinario; y las confecciones textiles, plásticos y sus derivados.
Por su parte, Bolivia colocará en el mercado salvadoreño productos con beneficios arancelarios como flores, habas frescas o secas, frutas, yerba mate y nueces del Brasil, además de materias primas e insumos estratégicos.
Un marco integral de facilitación del comercio
Más allá de la reducción de aranceles, el acuerdo abarca mecanismos modernos para simplificar los trámites en aduanas. Entre los puntos más destacados se incluye la implementación de la firma digital en los procedimientos de comercio exterior, la armonización de medidas sanitarias y fitosanitarias, y la definición clara de las normas de origen para certificar la procedencia de la mercancía.
Autoridades de ambas cancillerías y ministerios de economía destacaron que el pacto no solo impulsa el comercio directo, sino que también abre puertas a la transferencia tecnológica, la inversión bilateral y la cooperación en sectores energéticos y de productividad. Con este acuerdo, El Salvador reitera su estrategia de posicionarse como un punto de conexión para las exportaciones sudamericanas hacia el mercado centroamericano.



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