CIUDAD DEL VATICANO — Tras completar cuatro intensas jornadas de visita apostólica en suelo francés, el Pontífice aterrizó de regreso en el aeropuerto de Roma-Fiumicino a las 20:53 horas a bordo del avión papal. Culmina así su quinto viaje internacional, un periplo con profundos gestos pastorales, ecuménicos y sociopolíticos que ha dejado importantes definiciones para la Iglesia y la diplomacia global.
A lo largo de su itinerario, que incluyó etapas estratégicas en París, Saint-Denis, Lourdes y Metz, se destacaron diversos momentos clave que marcaron el rumbo del viaje:
- Llamado por la paz mundial y el diálogo interreligioso en Metz: En la histórica ciudad fronteriza, el Pontífice encabezó un destacado encuentro interreligioso en el Centro de Congresos Robert Schuman, donde condenó tajantemente el uso de la fe para justificar cualquier tipo de violencia. Posteriormente, en el acto «En las raíces de Europa por la paz y la unidad», urgió a las naciones a tener la valentía de negociar e impulsar esfuerzos creativos para poner fin a los conflictos armados globales.
- Defensa de la vida y el consuelo a los enfermos en Lourdes: En el emblemático santuario Mariano, el Sucesor de Pedro congregó a decenas de miles de fieles en una emotiva procesión de antorchas y encuentros dedicados a la vulnerabilidad humana. Durante sus intervenciones, hizo un firme llamado a defender la dignidad inviolable de los enfermos y ancianos frente a debates como la eutanasia, recordando que la grandeza moral de una sociedad reside en cómo protege a los más frágiles.
- Diálogo institucional y multilateral en París: El viaje dio comienzo con recepciones oficiales al más alto nivel, incluyendo encuentros directos con la cúpula gubernamental francesa y una relevante visita a la sedes de la UNESCO, enfocada en la promoción de la cultura, la educación y la unidad entre los pueblos.
- Reforzamiento de la identidad y la diversidad europea: En la Misa de clausura celebrada en la Catedral de San Esteban de Metz, el Santo Padre enfatizó que el futuro de Europa no reside en la uniformidad ni en la división, sino en la «armonía de las diferencias», apelando al legado histórico del monacato para el bien común, la acogida de los migrantes y el compromiso social.
Posteriormente, León XIV regresó a Roma al finalizar su quinto viaje apostólico. A las 20:53, el Airbus A321 de Air France que transportaba al Papa, su séquito y representantes de los medios de comunicación aterrizó en el Aeropuerto Internacional Leonardo da Vinci-Fiumicino de Roma. El vuelo papal había partido de Francia desde el Aeropuerto de Metz-Nancy-Lorena a las 19:33. Se celebró la tradicional rueda de prensa a bordo para hacer un balance del viaje. Tras aterrizar en la capital, el Pontífice regresó al Palacio Apostólico del Vaticano, en lugar de dirigirse al Castillo Gandolfo, como suele hacer los lunes por la noche.



Deja un comentario