La legendaria cantante, compositora y filántropa estadounidense Dolly Parton falleció el pasado 25 de agosto de 2026 a los 80 años tras una breve batalla contra el cáncer. Ante la noticia que conmocionó al mundo entero, la Diócesis de Knoxville, Tennessee, emitió un emotivo mensaje de pésame y reflexión sobre la huella que dejó la artista en su tierra natal.
A través de un comunicado oficial, las autoridades eclesiásticas locales señalaron que la vida de la icónica figura «muestra lo que puede surgir de la fe, la perseverancia, la imaginación y el amor al prójimo, incluso desde orígenes humildes».
El homenaje de la iglesia local
Aunque Parton no pertenecía a la fe católica —sus raíces musicales y espirituales se remontan a una pequeña iglesia pentecostal de la región—, la diócesis destacó su constante testimonio de amor a Dios y su labor comunitaria.
El obispo de Knoxville, Mons. Mark Beckman, expresó sus oraciones por el descanso de la artista y por el consuelo de sus seres queridos, subrayando el valor de sus aportes a la comunidad de Tennessee y al mundo.
La diócesis resaltó que las montañas del este de Tennessee moldearon el espíritu de Parton, manifestándose tanto en sus himnos religiosos como en sus iniciativas de caridad, entre las que destaca la creación de la Biblioteca de la Imaginación.
Por su parte, el misionero papal de la misericordia, el P. Jim Sichko, recordó a Parton como una amiga cercana y colaboradora que utilizó su voz e influencia para impulsar obras de caridad y apoyar ministerios de ayuda social.
Las autoridades diocesanas concluyeron su mensaje encomendando el alma de la querida intérprete a la misericordia divina y pidiendo por su eterno descanso.



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