CIUDAD DEL VATICANO — La Iglesia Católica conmemora este 21 de septiembre la fiesta de San Mateo, apóstol, evangelista y uno de los doce discípulos que acompañaron de forma cercana la vida y ministerio público de Jesucristo. Conocido también como Leví antes de responder a la vocación apostólica, su figura representa universalmente la paradoja del perdón, la conversión espiritual y el llamado a la misericordia sin distinción de antecedentes.
Según relatan los textos bíblicos, Mateo se desempeñaba como cobrador de impuestos (publicano) al servicio del Imperio Romano en la localidad de Cafarnaún, a orillas del mar de Galilea. Dicha profesión provocaba el absoluto rechazo social de la comunidad judía de la época, la cual consideraba a los recaudadores como pecadores y colaboracionistas del yugo extranjero. Sin embargo, al pasar frente a su mesa de cobro, Jesús pronunció la breve invitación: «Sígueme». De forma inmediata, Mateo abandonó sus posesiones materiales para ponerse al servicio del Evangelio.
Posterior a la Resurrección y Ascensión de Cristo, Mateo dedicó sus días a la predicación comunitaria y legó a la posteridad el primero de los cuatro Evangelios canónicos. Redactado en sus orígenes en lengua aramea pensando principalmente en las comunidades judeocristianas, el escrito se simboliza tradicionalmente en la iconografía sagrada como un hombre alado o un ángel, representando la genealogía humana e histórica con la que abre su narración espiritual. Por su profesión inicial, la Iglesia lo reconoce hoy en día como el patrono de los contadores, banqueros, aduaneros y miembros de las fuerzas de seguridad.
La tumba del apóstol: un tesoro histórico en Salerno
A la par de los festejos litúrgicos y las celebraciones eclesiales alrededor del mundo, surge con frecuencia el interrogante histórico y devocional sobre el destino final de sus restos terrenales. Aunque las tradiciones antiguas señalan que el Santo sufrió martirio mientras evangelizaba en regiones de Oriente u Holocausto en África, la reliquia mayor de su cuerpo reposa desde hace casi un milenio en la ciudad costera de Salerno, ubicada al sur de Italia.
Los restos mortales del apóstol se encuentran custodiados bajo el altar principal de la imponente cripta barroca de la Catedral de Salerno (también conocida como la Cattedrale di San Matteo). Las crónicas históricas refieren que sus reliquias fueron trasladadas y puestas a resguardo en tierras salernitanas en el siglo X, alcanzando su emplazamiento definitivo en el año 1081 por obra del arzobispo Alfano I.
En la actualidad, la sepultura subterránea cuenta con un imponente diseño ornamentado durante la renovación del siglo XVII a cargo de los arquitectos Domenico y Giulio Cesare Fontana. Preside la cripta una emblemática estatua doble de bronce esculpida por Michelangelo Naccherino en 1606, donde el Santo aparece redactando las Escrituras asistido por un ángel. El templo se mantiene como un núcleo neurálgico de peregrinación internacional para fieles e historiadores que buscan rendir homenaje a la tumba del santo patrono salernitano.
San Mateo en El Salvador
En El Salvador, la devoción al santo evangelista tiene especial protagonismo en el municipio de Sesori, ubicado en el departamento de San Miguel, donde es el patrono de la localidad. Cada mes de septiembre, los habitantes de Sesori organizan sus tradicionales festejos patronales con misas solemnes, procesiones y actividades culturales comunitarias.
Asimismo, la celebración se extiende a diversas parroquias, vicarías y capillas que llevan su nombre a lo largo del territorio nacional, tales como la Parroquia San Mateo Apóstol en San Salvador, donde las comunidades parroquiales participan en alboradas, triduos litúrgicos y actos de caridad que conmemoran el legado de conversión y fe del apóstol.



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