La Iglesia Católica conmemora cada 18 de septiembre a uno de sus santos más célebres y peculiares: San José de Cupertino, popularmente conocido como el “Santo Volador”. Nacido en Italia en 1603, este fraile franciscano pasó a la historia por los extraordinarios fenómenos de levitación que experimentaba frecuentemente durante sus momentos de oración y éxtasis religioso, según testimonios de la época.
A lo largo de su vida, numerosos testigos afirmaron haberlo visto elevarse por los aires. Entre las anécdotas más difundidas sobre sus milagros figuran las levitaciones públicas.
Los registros confirman que San José de Cupertino se elevó en múltiples ocasiones frente a sus hermanos religiosos y fieles. En una oportunidad, voló para besar una estatua de la Virgen a tres metros de altura y, en otra, ayudó a colocar una pesada cruz en la cima de un monte elevándose por el aire.
Además, se afirma que pudo estar en dos lugares al mismo tiempo, como cuando acompañó a su madre en sus últimos momentos de vida en Cupertino mientras él se encontraba físicamente en Asís.
Se dice también, que predijo la muerte de papas como Urbano VIII e Inocencio X, sanaba a enfermos mediante la señal de la cruz y mantenía una peculiar afinidad con los animales, que solían reunirse a su alrededor a escuchar sus oraciones.
Debido a sus extraordinarias vivencias aéreas, San José de Cupertino es considerado hoy en día el patrón de los aviadores, los pilotos y los pasajeros de aviación. Además, por las dificultades de aprendizaje que superó durante su juventud antes de ser ordenado sacerdote, también se le invoca ampliamente como el santo patrón de los estudiantes, especialmente durante las épocas de exámenes.



Deja un comentario