HUEJUTLA, MÉXICO — Las autoridades eclesiásticas y la Fiscalía del Estado de Hidalgo confirmaron el hallazgo del cuerpo sin vida del sacerdote Román de la Cruz Hernández en una carretera de la región. El religioso, de 48 años, presentaba impactos de bala y, según reportes preliminares, junto a su cadáver fue localizado un mensaje con amenazas, que no fueron detalladas por las autoridades.
El presbítero oficiaba en una pequeña comunidad de aproximadamente 1.500 habitantes en el municipio de Huejutla, una zona afectada por disputas entre grupos del crimen organizado por el control de rutas de tráfico de combustible.
Llamado de la Iglesia a la justicia
Tras confirmarse el deceso, la Diócesis de Huejutla emitió un comunicado expresando su consternación ante la creciente ola de inseguridad que afecta al país:
«Ante la situación alarmante de violencia que se vive en nuestro país, hacemos un llamado urgente a la autoridad competente, para que lleve a cabo una investigación exhaustiva».
Por su parte, el obispo José Hiraís Acosta Beltrán condenó el ataque y urgió a las autoridades estatales a esclarecer los hechos para evitar que el crimen quede impune, pidiendo además a la comunidad mantener la prudencia a la espera de los resultados oficiales de la investigación. La Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) también se sumó a las condolencias y oraciones por el descanso del párroco.

Contexto de violencia contra religiosos
De acuerdo con datos del Centro Católico Multimedial, este homicidio representa el caso número 14 de un sacerdote asesinado en territorio mexicano durante los últimos siete años. Las investigaciones iniciales de la Fiscalía estatal continúan en curso para determinar la autoría y los móviles detrás del ataque.



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