La Iglesia católica en el Perú se encuentra de luto tras el fallecimiento de monseñor Richard Daniel Alarcón Urrutia, arzobispo metropolitano del Cusco, ocurrido este viernes 30 de octubre a los 74 años de edad, tras batallar contra una larga enfermedad.
La partida del alto dignatario eclesiástico ocurre a escasos quince días de la histórica visita apostólica del papa León XIV a la Ciudad Imperial, programada para mediados de noviembre dentro de su gira por Sudamérica.
Monseñor Alarcón Urrutia nació en Lima el 10 de abril de 1952. Tras ingresar a la Orden Franciscana y ser ordenado sacerdote en la década de los setenta, desarrolló una intensa labor pastoral en el país.
En 2001 fue nombrado obispo de Tarma por san Juan Pablo II, y posteriormente, en octubre de 2014, el papa Francisco lo designó arzobispo del Cusco, tomando posesión de la sede a inicios de 2015.
Durante su gestión al frente de la arquidiócesis cusqueña, también lideró Cáritas del Perú y presidió la Comisión Episcopal de Liturgia de la Conferencia Episcopal Peruana, destacándose por su cercanía con los fieles y su compromiso social.
Mensaje de condolencias del papa León XIV
Ante la noticia, el papa León XIV expresó su profundo pesar a través de un mensaje dirigido al arzobispo coadjutor, monseñor Lizardo Estrada Herrera. En el documento, el Pontífice recordó a Alarcón como un «pastor abnegado» que dedicó su vida con inquebrantable fidelidad al servicio de Dios y de la Iglesia.
Asimismo, el Santo Padre confirmó que su esperada parada en el Cusco se mantiene firme, manifestando su deseo de «rezar con vosotros durante mi próxima visita» en honor a la memoria del difunto arzobispo fallecido.
Transición y exequias
Tras el deceso, el gobierno de la arquidiócesis recae de manera inmediata en manos del arzobispo coadjutor, monseñor Lizardo Estrada Herrera, quien asumió la titularidad conforme a las normativas canónicas, teniendo bajo su responsabilidad los preparativos finales para recibir al Sumo Pontífice en medio del recogimiento y la oración de la feligresía local.
Las exequias y los actos de despedida se llevan a cabo en la Basílica Catedral del Cusco, donde clero, autoridades y fieles se han congregado para dar el último adiós a quien guio los destinos espirituales de la región durante más de una década.



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