El Salvador se enfrenta a un escenario climático desafiante durante el segundo semestre de 2026. La consolidación e intensificación del fenómeno de El Niño ha alterado sensiblemente los patrones meteorológicos tradicionales del país, provocando un aumento marcado en las temperaturas medias y una drástica reducción en las acumulaciones de agua lluvia a escala nacional. De acuerdo con las proyecciones y datos oficiales del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN), respaldados por análisis de centros de investigación universitaria como la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas (UCA), el territorio nacional experimentará periodos secos prolongados, una probabilidad elevada de olas de calor y un marcado déficit hídrico que pone en alerta a los sectores agrícola, energético y de agua potable.
Comportamiento de las precipitaciones: Un marcado déficit frente al promedio histórico
El régimen de lluvias para el trimestre comprendido entre agosto y octubre de 2026 registra valores notablemente inferiores a los promedios históricos acumulados en las últimas décadas. La presencia de El Niño en la cuenca del Océano Pacífico inhibe la formación continua de sistemas nubosos y tormentas tropicales, favoreciendo la aparición de canículas tempranas y lapsos secos intercalados durante plena época lluviosa.
Las evaluaciones del MARN detallan la severidad de esta anomalía pluviométrica al comparar los volúmenes esperados frente a las normas climatológicas:
- Precipitación acumulada en agosto: La proyección para el mes de agosto se sitúa en un promedio de 231.7 milímetros de lluvia acumulada a nivel nacional. Esta cifra representa un déficit significativo respecto a la media histórica para dicho mes, lo que se traduce en una reducción superior al 24 % en los aportes de agua.
- Proyección trimestral (agosto – octubre): Los modelos meteorológicos indican que la tendencia a la baja persistirá durante el resto de la temporada. Se prevé que el acumulado total del trimestre se mantenga entre un 15 % y un 30 % por debajo del promedio histórico, afectando principalmente a la franja costera y a la zona oriental del país.
- Interrupción de la temporada lluviosa: Los análisis universitarios destacan que este patrón no solo implica una menor cantidad de agua, sino también una distribución irregular de las tormentas, generando periodos secos consecutivos de entre 10 y 15 días sin precipitaciones significativas.
Este déficit pluviométrico impacta de forma directa las reservas de humedad en los suelos, comprometiendo los ciclos de siembra de granos básicos como el maíz y el frijol en el corredor seco salvadoreño.
Temperaturas máximas proyectadas y olas de calor
A la escasez de precipitaciones se le suma un ambiente térmico sofocante. Las temperaturas máximas pronosticadas para los meses restantes del año se mantendrán consistentemente por encima de los promedios habituales.
- Zona Oriental y Valles Interiores: Las regiones orientales del país, incluyendo departamentos como San Miguel, Usulután y La Unión, junto a los valles interiores de la zona central, registrarán las temperaturas más severas. Los pronósticos apuntan a valores máximos que fluctuarán regularmente entre los 38 °C y los 40 °C.
- Franja Costera y Zonas Urbanas: En las zonas costeras y en las principales áreas metropolitanas, como el Gran San Salvador, las temperaturas máximas oscilarán entre los 32 °C y 35 °C. No obstante, la elevada humedad relativa y el efecto de isla de calor urbana generarán sensaciones térmicas que podrían superar los 42 °C durante las horas de mayor radiación solar.
- Olas de Calor: El informe oficial advierte una alta probabilidad de registrar episodios de olas de calor —definidas como periodos de al menos tres días consecutivos con temperaturas sobre el Percentil 90—, siendo el mes de agosto el periodo crítico para la manifestación de estos fenómenos extremas.
Perspectiva de cierre de año y recomendaciones
Hacia el término de la época lluviosa, entre octubre y noviembre, el MARN prevé un cambio gradual en la circulación atmosférica con el ingreso de entre 2 y 5 eventos de vientos nortes. Sin embargo, los analistas señalan que la transición hacia la época seca no aliviará el estrés hídrico acumulado durante los meses de invierno.
Frente a esta perspectiva, las instituciones oficiales y los especialistas académicos reiteran la necesidad de implementar planes de contingencia para la gestión eficiente del recurso hídrico, monitorear de cerca los niveles de los embalses hidroeléctricos y adoptar medidas de adaptación en el sector agrícola para minimizar las pérdidas en la producción alimentaria del país.





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